Lo último en moda, el Netflix de la ropa

Lo último en moda, el Netflix de la ropa

Varias empresas ofrecen alquilar ropa para vestir en el día a día, una tendencia nacida en Estados Unidos que utilizan sobre todo las mujeres y que favorece la economía circular. Al igual que la plataforma de contenido digital Netflix, los clientes deben suscribirse, pero en esta ocasión para elegir qué armario usarán por todo un mes. Esta nueva tendencia, consiste en registrarte y solicitar hasta tu casa una caja con al menos 3 a 5 prendas variadas de vestir, piezas que después del mes se devuelven y llevan a la tintorería, para prepararlas para su próxima clienta.  El coste oscila entre unos 30 hasta 150 euros.

Cada vez más jóvenes apuestan por tener pocas cosas en propiedad y, en su lugar, pagar por lo que se usa un tiempo, algo que se hace con la música, las películas y con los coches. Esta tendencia llegó también a la ropa que se puede usar a diario: desde hace unos meses, varias empresas ofrecen alquilar ropa y complementos para el día a día.

El sistema es sencillo: se paga una cuota al mes -que puede ir desde los 30 a los 150 euros- a cambio de recibir en casa una caja con tres, cuatro o cinco prendas de todo tipo. En casi todas las empresas, la primera caja es sorpresa y a partir de ahí se puede elegir en base a los gustos de la clienta. Esos vestidos, blusas y pantalones se pueden usar durante un mes y, después, se devuelven a la marca, que envía otra caja con nuevas prendas y se encarga de llevar la ropa usada a la tintorería y dejarla lista para que se la pueda poner otra persona.

“Los nuevos consumidores de moda ( generación Z, millenials, fashion bloggers e influencers) quieren llevar un look determinado pero tan solo una vez o pocas veces, no les gusta repetir. Esto viene impulsado sobre todo por la red social Instagram, donde mucha gente cuelga fotos con su estilo de vestir y repetir modelo no gusta al narcisismo de este tipo de consumidor”, señala José Luis Nueno, profesor de Marketing del IESE Business School y consultor de canales de distribución.

Pepa Bueno, directora de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), que aglutina a más de 70 diseñadores, considera que esta nueva tendencia es una vuelta a la moda de siempre. “Con el fast fashion [moda rápida] se empieza a usar la ropa de usar y tirar, pero tradicionalmente esto no ha sido así, es un fenómeno nuevo. La ropa tradicional era de buena calidad, no se tiraba, se usaba muchas veces y luego se daba a un amigo o un familiar, incluso las piezas importantes siempre se han heredado. Sin saberlo, era economía circular”, dice Bueno.

Hace poco más de un año, Raúl González (33 años) y su esposa, la mexicana Mercedes García (30 años), montaron una de estas nuevas empresas, Ecodicta, con sede en Madrid pero que funciona solo online. “Estábamos viviendo en México y teníamos que acudir a muchos eventos y comprar ropa continuamente. Veíamos que el armario crecía y eso no se podía traer de vuelta. Por eso pensamos en este modelo, que ya funcionaba en EE UU”, dice González. Mandan cajas con tres, cuatro o cinco prendas por 30, 40 o 50 euros mensuales. “Las clientas usan bastante esa ropa, de 5 a 7 veces al mes. Así, cada prenda puede llegar a unas 20 usuarias. Competimos con el fast fashion ahorrando tiempo y costes”, añade. ¿Qué tipo de mujeres lo usan? “Un perfil de tipo ejecutivo o profesional que requieren estar cambiando de ropa continuamente. Otro perfil es la ‘fashionista’ que quiere recibir ropa nueva cada mes. El tercero es de la millennial que quiere ropa pero está concienciada de que hay que hacer algo por el medio ambiente”.

Otra de estas compañías es Ouh Lo Là, con sede en Valencia aunque también funciona solo online. “Cada año se tiran 800.000 toneladas de textil en España y el 30% de la ropa que se produce a nivel mundial no se llega ni a vender. Este modelo apuesta por un consumo más responsable y además ahorra dinero y tiempo”, dice la fundadora, Lola Ribas, de 28 años. Su compañía tiene unas 3.000 mujeres inscritas -“senadoras, abogadas, amas de casa…”- que pagan entre 49 y 89 euros por tener prendas de gama media y alta durante unos días. “Son mujeres a las que les encanta la moda o con una vida social muy ajetreada”, explica la creadora.

Sheila Moya (36 años) y María José González (40 años) lanzaron en Barcelona Pislow, otra plataforma de alquiler de ropa que funciona a través de Internet. “En nuestro caso, la suscripción mensual (de 39 a 109 euros) da derecho a dos prendas y un accesorio, como un bolso, unas gafas de sol o un collar”, cuenta González. Su modelo incluye que, si a la clienta le gusta la prenda, en lugar de devolverla puede optar por comprarla con un descuento. Todos coinciden en que por ahora solo funcionan para mujeres porque es el público que más moda consume, aunque Pislow ya está trabajando en sacar una suscripción para hombres.

Pantala, una empresa sevillana que consiguió el premio en la categoría ‘Emprendimiento Verde’ en la última edición del Concurso UPO Emprende, consiste en que, por 60 euros al mes, el usuario puede disponer de un armario ilimitado del que puede elegir tres prendas al mes valoradas en 600 euros. El funcionamiento de Pantala consiste en que el usuario elige del catálogo tres prendas que se las envían a casa para que las pueda usar durante treinta días, tras los que devuelve la ropa y elige tres nuevas prendas para el mes siguiente.